Vengo del mar

Mirabas el horizonte desde la playa con grandes ojos orlados de sueños, pestañas de sal.

Tus pies descalzos sobre la arena retienen la marea, magnética luna de un planeta fecundo con aroma a lluvia y espuma.

En las manos dos caracolas marinas, pequeño tesoro en que guardas los sonidos de tu infancia.

Arrodillada en la arena, con tus cabellos sueltos al viento encendias con tus pequeñas manos el fuego primigenio del mundo.

Muslos firmes recibiendo la espuma de las olas que te tocan y vuelven al mar… llevando muy lejos el sabor de tu piel cual mensaje cifrado en la sal.

De pronto, en el cenit, la vela blanca de un barco, solo .

Sobre la línea del horizonte, aparece y se va.

Él trae un ropaje de estrellas, y en sus ojos se refleja todo el mar del tiempo recorrido.

Le resuena el alma como los maderos de un navío.

Vuelve a la playa donde dejó enterrados sus sueños , siguiendo la brújula que late en su pecho.

Buscando aquel sitio donde encallar su cuerpo sacudido por tantas tempestades.

Sopla el recio viento de levante… pero su mano , avezada tras los años ha marcado ya el derrotero…

Y pone proa hacia la playa donde tras la curva de las olas , ella lo espera.

Humano

Humano, demasiado humano.

Esperando existir , detrás de mil palabras. Dejando huellas sobre el agua , tratando de expresar lo inexpresable.

Cuando digo Tiempo, sumo los instantes olvidados sueño las vidas que no fueron, siglos de ausencia que deja el amor y la muerte ciñéndolo todo en una noche interminable.

Cuando digo Tierra, el clamor de la selva que amé sube a mi garganta, me abrazo a sus pies, ahogado en las cenizas de un glorioso pasado.

Cuando digo Guerra, siento las horas del soldado en las trincheras, horas de frio que agrietan la manos sobre el fusil cruces de mármol volando al ras del suelo como anclas de sueños sumergidos.

Cuando digo Amor, el tiempo solo mide tu ausencia y la tierra refleja los ecos de tus pasos como un clamor de ejércitos sumiéndose en la niebla.

El escape

En las profundidades del océano, perdí las llaves que abrían las puertas de mi alma.

Se ocultaron tras los años, tras la rutina y sus cerraduras.

Mi libertad dormía en el fondo, su sueño de galope sobre llanuras infinitas su silencio de montaña, en los confines del Sur.

Caminaba pero mis pasos iban borrando sus huellas, como un barco pierde su estela en la inmensidad.

En mi jaula hecha de tiempo y soledad reían conmigo mis compañeros de prisión , simulaban ser tras las máscaras del miedo.

Los miraba y soñaba mi libertad de guerrero azteca corriendo primaveras floridas en la selva .

Entonces, fui un rayo de luz en la tarde, un relámpago en la tormenta ; una flecha azul entre las hojas .

Cómo un gran escapista una tarde, cuando nadie miraba solté las cadenas y abrí mi celda imaginaria .

Nadie me vio escapar en la tarde dormida del esclavo.

Nadie notó mi ausencia.

Pasé entre el estrépito de las máquinas grises y me fui hacia las calles, desatado.

Yo, ya era libre, como el viento.

Era libro, entre mil manos desgranado.

Mis preguntas

¿Por qué habré nacido en los confines del mundo escondido entre los yerbales Atravesado por el frío?

¿Porque en una noche alcohólica Mi padre tejió miedo y silencio dentro mío?

¿Por qué fui más hijo del monte que de mis padres? Y anduve descalzo sobre las piedras en la lluvia?

Mis pies eran rojos; pero mi piel se hizo marrón como la corteza de los árboles que me cobijaron.

La casa donde crecí, madera y chapas por dónde se colaba la lluvia y el espanto.

Afuera rugía el mundo con mil fauces o brillaba sobre los lapachos al salir el sol.

Adentro, la mesa vacía dónde mi padre dormía su borrachera de tristeza y soledad.

Y mi madre bajo la lluvia, las manos sucias de tierra , entre repollos y cebollas ,construyendo su huerta como una muralla contra el hambre.

Hay tanta pobreza en el mundo.

Y entre todas ellas, la mía a veces crece y se agiganta hasta hacerme tanto daño que aún a la distancia , a través de tantos años me duele hasta en los huesos.

La Gitana

La gitana bailó mientras caía la noche y en su danza, astros y destinos me sonreían ; desde sus pies descalzos en la arena.

Brillaban sus ojos negros , adivinos con las chispas de la hoguera , que ardía entre las dunas tras los pinos azules del camino.

Se mecía el universo en sus caderas, giraba… y de la diadema que adornaba su frente se desprendía el sueño hipnótico que me acunaba.

Eran sus labios como una amapola herida, un incendio entre dos flancos de montaña su cintura .

Un destello en el horizonte su vestido de roja luna cómo mil gemas fulgurando en la noche pura.

Su cabellera negra como el carbón, derramándose sobre sus hombros y sus senos salpicados por la sal apenas asomados al aroma del mar .

Sus manos trazando círculos, encerrándome en un hechizo de tambores , llevándome más allá del tiempo … lejos de mi infancia y sus dolores.

Durmiéndome en un dulce arrullo de mar lejano , para despertar juntos en el mismo sueño , sobre la playa , a donde vuelvo a buscarla , inútilmente…cada verano.

Nostradamus

Alma perdida en el espacio sideral.

Prisionero entre dos crepúsculos, trasmutando penas y antiguas agonías en diatribas indescifrables.

Magnífica ironía en la dimensión ingente de la noche , donde rojos centauros y aladas predicciones se estremecen.

Melodía infinita de los astros que sacude los cimientos del tiempo inabordable.

Estoy solo , y en el cansancio que doblega hasta el espesor de mi llanto, busco leer entre líneas las sagradas escrituras de los dioses ; entrever en el pasado signos de alguna calamidad que se hará futuro y que aun desconozco.

Atila

Oigo el clamor de la estepa calcinada; bajo el ingente galopar de los hunos.

La caída y el estrépito de los muros , con ciudades sumiéndose en el olvido.

Al golpe seco de la espada en las rodelas y el sonido de quebradas lanzas; se mezcla el borbotar ígneo que corre en las espadas.

Atravesando el Danubio Azul , el amanecer trae ecos de lujuria inusitada.

Roma se estremece.

En el foro ,amplias togas ensombrecen el recinto, y en la secuencia de los días… Atila se acerca.

Civilizacion

En un principio el hombre fue libre.

Un salvaje galope en una tierra aún más salvaje.

En un continente olvidado Recorría los interminables pliegues del silencio, amasando nuevos dioses.

Recogió la noche en cuencos de madera, cuando los bosques de la selva negra ,abrigaban los pasos del druida y los vikingos montaban las olas que rugían sobre las costas de un gélido mar indomable.

Conquistadores que hollaron la greda virgen a galope de sus caballos fantasmales.

Los años pasaron y algo ha cambiado en el mundo.

Las máquinas se quedaron con el pulso de la vida , y los hombres son piezas de un engranaje infinito que nunca se detiene.

Pastillas para dormir y televisión en todas las habitaciones , el opio de los pueblos reinando en una tierra dormida

El hombre fue declarado especie en extinción.

Se lo suele ver durante horas sudando frio en magnificas oficinas o en oscuras fábricas del miedo, donde sueña el galope , la noche interminable y hasta su propia vida.

John Lennon

¿Porque te matan John?

¿ No será acaso que somos todos culpables de tu muerte?

Asistimos al circo televisado , y lloramos mientras te llevan , acribillado de las escalinatas ensangrentadas?

Mientras tú cantabas démosle una oportunidad a la paz se fabricaba acaso a la bala que te mató?

Querías descorrer el velo , mostrarle al mundo la hipocresía del poder, como nos manipulan para luego vendernos todo, incluso la guerra.

Imaginen un mundo dijiste , y el mundo comenzó a imaginar :

Que no existían fronteras .

Que no existian religiones .Que no existían guerras.

Todo el mundo , viviendo en paz.Y eso no podía ser .

Los mercaderes del odio te mataron justo cuando cuando los pusiste en evidencia.

Volaste muy cerca del sol , y como Ícaro , se derritieron tus alas .

De los cuatro , fuiste el único.

El único que supo que todo era una ilusión.

El único que dijo : poder para el pueblo.

El que creyó que había una chance para la paz entre los hombres.

El que se supo un héroe , pero un héroe clase obrera, al que habían domesticado.

Recorro tus letras , y veo una vez más al chico rebelde de Liverpool, que volvió de la cima del mundo para advertirnos que estábamos siendo engañados.

Me preparo un café , mientras viajo a través del universo , con una canción tuya , e imagino un mundo , donde la bala que te mató , no existió jamás y somos todos menos culpables , ante Dios de tu muerte.

Aunque Dios , cómo dijiste solo sea un concepto para medir nuestro dolor.

Desde un mundo extraño

Entre dos palabras, está lo indefinido que me separa de ti.

Alejándote cuando más te busco, pues te llamo desde un mundo extraño.

Agito mis manos, pero no me ves.

En la misma escena; actores que se ignoran, y con distintos guiones, dialogan sin comprenderse jamás.

Desde un mundo extraño, traigo mis soles y mis calles , mis ropas y un pasado.

A una distancia enorme está mi mano junto a tu mano.

Quisiera abrir las puertas, dejarte entrar.

O salir de aquí, donde estoy tan solo, hacia el lugar en el que habitan tus sueños.

Y no encuentro la llave, que abra esta puerta entre dos mundos.

Y construyo galerías, puentes, pasadizos, túneles y paso a tu lado

y te toco y me tocas

y te miro y me miras

y de pronto no era yo a quien buscabas, y te vas.

Me he perdido tan cerca de ti.

Nunca aprendí a ser otro. Ese que tú esperas.

De tu lado del mundo.

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